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ROMA

  • PAÍS

    Italia

  • MONEDA

    Euro (€)

  • IDIOMA OFICIAL

    Italiano

  • VISADO

    No

  • CUÁNDO IR

    Aunque cualquier momento del año es bueno para visitar la ciudad, los meses de verano pueden ser especialmente sofocantes.





La Ciudad Eterna, conocida así gracias a los numerosos e importantes monumentos que en ella se hallan y que han pervivido desde el antiguo Imperio Romano, es una de las capitales con más historia de Europa. Conforme se va acercando a la ciudad desde los aeropuertos de Fiumicino o Ciampino, sorprende la majestuosidad de la piedra y el mármol que recubren sus edificios en grandes bloques. Gran parte de aquellos que miran entusiasmados hacia cualquier rincón que abarca sus ojos planea pasar en la ciudad el tiempo que creen suficiente para visitarla. Esto se traduce en una intensa ruta de tres días en la que conseguir admirarla en todas sus escenas mientras se ignora el resto de turistas cuya afluencia es imposible de dominar: el encanto de Roma es imparable.


Podría decirse que Roma inventó un tipo de belleza única: la de la magnitud y el poder, la decadencia, lo antiguo e histórico, a veces malbaratado, descuidado, intenso. La belleza de los colores cálidos de sus paredes, los fríos de sus piedras y estatuas, las paletas de sus numerosos cuadros repartidos entre tantos museos, pero también en sus platos, sus helados, sus callejones y sus vespas, traqueteando entre adoquines. Un paseo por Roma es un viaje al pasado donde se pueden conocer de primera mano las reliquias heredadas de sus diferentes épocas de máximo esplendor: el foro romano, el Coliseo, el panteón de Agripa, el arco de Constantino, el castillo Sant’Angelo, la plaza de España, la fontana di Trevio la basílica de San Pedro de Vaticano.












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